TAOÍSMO – NEO-TAOÍSMO – BUDISMO y sus implicaciones en la filosofía estética de Schopenhauer

El Taoísmo es una tradición, una religión, una filosofía, una forma de vivir. Junto con el Confucianismo, es una de las dos prácticas más grandes y antiguas de la China. El tao se puede entender como la forma , camino, o principio de toda la existencia, y el vivir en armonía con este camino. El tao es fuente y fuerza tras todo lo que existe, se puede interpretar como una especie de energía vital. El Taoísmo no tiene una teología dependiente en la existencia de la figura de un Dios paternal antropomórfico ni mucho menos. Aunque si hay algunos que le rinden tributo a Lao Zi, ya que lo ven como el fundador de la doctrina filosófica. El Taoísmo se parece al panteísmo ya que habla mucho sobre como el tao no tiene forma sino que es y está en todo, fluye por el universo entero. El Taoísmo toma valores y tiene nociones cosmológicas de la escuela del yin yang. La ética taoísta valora la acción a través de la no-acción, valorando mucho las nociones de naturalidad, simplicidad, espontaneidad a la vez que valora la compasión, la moderación y la humildad.

Popularmente se conoce al Taoísmo por el mítico Lao Zi pero la filosofía taoísta le debe más al filósofo Zhuang Zi. Fue muy influenciado por los más antiguos textos clásicos de la China como el

I Ching. Esta es una obra que ofrece un sistema ético basado en los ciclos de las vida en los mundos naturales y sociales. El Tao Te Ching es una obra más corta, con la característica de ser ambigua, muy abierta a la interpretación dirían algunos. Esta obra se le atribuye a Lao Zi.

Las definiciones del Taoísmo son controversiales porque la complejidad en su desarrollo y como ha sido un personaje principal en la historia de China. Una de las posiciones, como la Han, determinan el Taoísmo filosófico como “las enseñanzas de Lao Zi y Zhuang Zi”, dejando espacio para la interpretación. Acuñaron el termino dao-jia (camino-escuela) o dao-de jia (camino y escuela de virtud). Así, Lao Zi y Zhuang Zi son vistos como paradigmas del estudio del Tao.

La obra de Zhuang Zi, que interpreta y también suma a la construcción de Lao Zi, completan las bases fundamentales del Taoísmo. Es importante distinguir entre la tradición y los rituales, y las costumbres y prácticas de la religión folklórica china. El Taoísmo está fuertemente asociado con una gran variedad de religiones naturalistas o místicas. No es fácil distinguir entre tantas diversas prácticas que confluyen entre sí, desde prácticas como la alquimia, o la astrología, hasta el mismo Budismo, las artes marciales, el feng shui, la noción del Qi, todas se relacionan, le dan, y toman del Taoísmo a través de la historia. Algunos dicen que el Taoísmo viene justamente de las primeras formas de sentir, experimentar y entender el mismísimo tao, entones la experiencia del tao es elemental para la formación y transformación de la experiencia china de lo trascendental. Por una lado, hay un Taoísmo más filosófico, mientras que tiene otro aspecto más religioso. La filosofía “Lao-Zhuang” es la parte más filosófica mientras que la “Huang-Lao”es la más religiosa.

El Tao Te King y el Zhuangzi son dos obras que han ido siendo compuestas a través de los siglos, escritas y reescritas, en donde hay muchos aportes de escritores anónimos. Estas dos obras son muy distintas, con retóricas diferentes, mientras el Tao Te King es más poético, el Zhuang Zi es más extenso, con tonos de comedia a veces, es mas ambiguo, lleno de fantasía y diálogos fantásticos. Ambos son obras que son reflexiones acerca del tao y conceptos esenciales de la dialéctica ética de la antigua China.

Los textos tienen en común expresiones temáticas figurativas, se nota un desprendimiento con matices irónicos de los temas morales de primer orden que tanto mohistas como hombres del Confucianismo discutían. El Taoísmo tiene más un interés reflectivo, meta-ético, sobre la naturaleza y el desarrollo de “formas”, “caminos”, en otras palabras, del tao. En su doctrina se pueden ver teorías como la anarquía, el pluralismo y una idea de gobierno liberal.

Las reflexiones meta-éticas van desde ser escépticas a relativistas, naturalistas y místicas. El Taoísmo tiene un estilo poético, hace gran uso de parábolas. Tiene un estilo que es anti-confrontativo, sin interés de discutir o debatir. En la antigua China, las implicaciones políticas del Taoísmo eran principalmente una oposición a la autoridad, al gobierno, en contra de la coerción, y hasta en contra de valores normales de socialización. Se dice que el Taoísmo no tiene una constante pero sí un espíritu.

Textos como el Huinan Zi, el Lie Zi, y el Yijing son también considerados y vistos con relevancia a partir del trabajo de los escritores Han. Los grupos religiosos denominados “taoístas” adoptaron las instituciones del Budismo y también así se fueron asociando a movimientos como el de las artes marciales o la alquimia, movimientos populares, rebeldes y milenarios, que emergieron en dinastías subsecuentes. Al tener un ethos naturalista y anti-autoritario, y su interés por las formas, por los caminos, el Taoísmo podía incluir virtualmente cualquier movimiento con sus “Dioses naturales”. Se le caracteriza por tener una ideología anti-confucianista y anti-conformista.

El Taoísmo tradicional trata con áreas que confluyen en la metafísica y la ética.

La tradición trata a Lao Zi y a Zhuang Zi como a los Sócrates y Platón del Taoísmo, pero el uso de “Lao-Zhuang” para identificar una corriente de pensamiento sólo se volvió común en el Neo-Taoísmo del siglo III a.C. Es muy probable no sólo que Zhuang Zi nunca supo que era taoísta, sino que probablemente tampoco sabía nada de Lao Zi. El personaje de Lao Zi es muchas veces visto muy relacionado a una posición meta-ética. Se especula que estudiantes anónimos del Zhuang Zi desarrollaron el texto estando en contacto con un grupo igualmente anónimo que estaba desarrollando el Tao te King, después de la muerte de Zhuang Zi. Es por esto que sus temas, expresiones e ideas confluyen, como si se hubieran construido mutuamente. Pero ésto es, como dicho anteriormente, sólo especulación.

Es importante resaltar que la distinción entre la visión religiosa y la visión filosófica del Taoísmo es epistemológica. El Taoísmo nace de una crítica al saber ordinario del tao. De esta base escéptica o relativista, el Taoísmo filosófico se va hacia el pluralismo, perspectivismo, escepticismo, y a la libertad e igualdad política. Mientras que el misticismo religioso usualmente venia acompañado de un creencia en habilidades epistemológicas sobrenaturales, del poder controlar una forma extraña y mágica de superar el escepticismo. Algunos dirán que ésto se correlaciona con las ideas confucianistas de la cultivación y del sabio. Se entiende típicamente asociado con algún acceso directo intuitivo a una tao único y correcto. El Taoísmo varía desde ser interpretado como un posición meta-ética basada en estudios analíticos del lenguaje en busca de un escepticismo y relativismo ético por un lado, a ser visto como un misticismo anti-lógico y deliberadamente auto-contradictorio, un rechazo cultural a la racionalidad occidental. Nadie duda que las dos obras primordiales del Taoísmo tienen un gran atractivo literario y un estilo, que al ser combinado con un humor suave, deja al lector con una idea de que lo que está leyendo es de alguna forma filosóficamente profundo.

El lado filosófico del Taoísmo toma el debate del Confucianismo y el Mohismo sobre el tao como modelo de lo que va mal en el intento por formular un tao “constante”. Se entiende que los confucianistas y los mohistas también usaron la palabra tao tanto como hicieron los taoístas clásicos. El Taoísmo se distingue como un meta-teorizar en vez de una relación directa con algún tipo de tao de primer orden. La meta-reflexión constituye un gran rango de puntos de vista de primer orden y meta-posiciones como el nihilismo, escepticismo, intuicionismo, misticismo, primitivismo y estoicismo naturalista.

Popularmente se conoce al Taoísmo por el mítico Lao Zi pero la filosofía taoísta le debe más al filósofo Zhuang Zi. Con el tiempo le han ido agregando al Taoísmo y su literatura como por ejemplo el Daozang que fue encargado por un emperador. Muchas veces en su historia, China ha denominado al Taoísmo como la religión del estado y hoy en día es una de las cinco religiones que reconoce el estado chino. En la época de los taoístas clásicos, el Taoísmo no existía como un grupo o como una narrativa o práctica religioso-filosófica. De lo que si hay pruebas es que las comunidades en contacto con el Tao Te King y el Zhuang Zi estaban en contacto mutuo. Entre tres y siete siglos después de que supuestamente vivieron, los historiadores de la dinastía Han (siglo I a.C.) identificaron a Lao Zi y Zhuang Zi como taoístas. Los historiadores consideran a seis escuelas como las escuelas del pensamiento clásico: Confucianismo, Mohismo, la Escuela del Yin Yang, el Taoísmo y la “Escuela de los nombres”. Los Qin acabaron con la instituciones del periodo clásico de la filosofía china. Tenían entonces unas ideologías legalistas y un pensamiento Huang-Lao, lo que hizo que la vida intelectual se empobreciera. Al tratar de reconstruir la historia china, los Han denominaron por fin el termino Taoísmo, pensando probablemente en Huang-Lao, pero fijaron a Lao Zi y Zhuang Zi como las máximas referencias, como el punto de partida.

Durante los inicios de la dinastía Han, el Confucianismo se convirtió en la religión oficial. A partir de eso, fueron surgiendo especulaciones cosmológicas y sobrenaturales que dominaron el pensamiento Han y la vida intelectual china durante cuatro siglos. Con el establecimiento del autoritario y filosóficamente dogmático imperio Han, debido al Confucianismo, el pensamiento filosófico chino sufrió un verdadero retroceso. Ésto será recordado como la “Era oscura” de la filosofía china. Cuando la dinastía Han tomo el Confucianismo como la ortodoxia oficial aumento el hundimiento intelectual. Solo el pensamiento inspirado en Huang-Lao se mantuvo como una influencia y forma de mantener los textos taoístas.

Antiguamente, los pensadores chinos veían tres partes principales al tao: la humana o social, el tao natural, y el gran tao. El tao humano depende del lenguaje, son estructuras espacio-temporales, el tao natural se relaciona a las constancias de la ciencia, es decir, la confiabilidad constante en como ocurren las cosas y seguirán ocurriendo. Por último, el gran tao se refiere a la absoluta historia de todo, todo lo que ocurrió, esta ocurriendo y ocurrirá es lo que constituye al gran tao. Los taoístas no formulan categorías y tratan el tian tao y el gran tao como idénticos. En Zhuang Zi, más claro que Lao Zi, está que el tao humano es parte de y consistente con ambos el gran tao y el tao natural(tian tao). Los taoístas maduros centran su análisis en el conocimiento de que mientras el tao humano es normativo, ni el natural ni el tao actual lo son. El tao natural y el Gran tao son “constantes” mientras el tao humano es inherentemente cambiable y sujeto a interpretación.

Los taoístas piensan que la naturaleza no se aferra ni apoya a ningún tao social en particular. Esto se puede ver desde dos puntos de vista, el pluralista y el primitivista. Al no escoger a ninguno se ve como compatible con que haya varios o ninguno. Esta respuesta nihilista afirmaría que la realidad es un caos y que todos los taos imponen una ilusión o irreal estructura social sobre el Caos. El Shen tao no formula una doctrina determinista, la identidad de un tao naturalmente posible y el actual “Gran” tao. La apariencia del fatalismo viene de concluir que no hay responsabilidad moral, para activar el Gran tao en nuestras acciones.

La corriente Zhuang Zi, al estar en contacto con la filosofía del lenguaje china, reconoció que una posición anti-lenguaje era auto-censurante. La instrucción de no seguir ningún tao es en sí un tao y por ende se une en contra del seguir en sí. Zhuang Zi dirá que el tao se hace al “caminarlo”. Los taoístas pluralistas y los primitivistas rechazarían la conclusión confuciana-mohista sobre como la autoridad política debería ser usada para producir la harmonía de los taos, haciéndolos a todos seguir un mismo tao. Pero el mundo social sobrevive mejor cuando la gente busca caminos de vida distintos. La versión primitivista del Taoísmo puede tomar religiosamente una forma más asertiva en la cual la naturaleza sí toma una posición a favor de un tao normativo en particular, pero no uno humano, en especial, uno en forma discursiva. Hay una constante, correcta forma de vida que no puede ser expresada o presentada en práctica como reglas, narrativas, mapas, ejemplos, canciones, o cualquier otra forma humana o social de comunicación o apoyo. Una versión contraria se expresa poniendo al revés las normas y actitudes en el tao convencional. El famoso ejemplo de este tao en reversa puede ser encontrada en la descripción de Zhuang Zi de la persona o habilidad “perfecta“. Las versiones relativista (pluralistas o escépticas no necesitan negar que hay normas para apoyar algunos taos por encima de otros, pero sí reconoce, que las normas para apoyar un tao constituyen un tao distinto que se presupone al escogerse. Este meta-tao es también natural al ser “ actual” entonces el relativismo no necesita ser irrealismo. Este relativismo también apela a la idea de que ésta autoridad normativa viene de un tao más alto, de un nivel más trascendental. No de la naturaleza tian que predica el ideal confucionista-mohista. Pero la naturaleza en sí nos da muchos posibles taos. Cualquier tao que se siga, será un tao natural, en virtud de ser uno que se pueda escoger y seguir.

Las versiones místicas, naturalistas e intuicionistas toman conclusiones de este análisis del rol del tao en la naturaleza y en la historia actual. El intuicionismo busca la corriente religiosa para establecer un acceso epistémico especial. En cambio, el naturalismo es más igualitario. El misticismo tiene por definición implicaciones oscuras, no definidas. Tiende a lo que se llamaría misticismo externo. A pesar de las divergencias en las distintas versiones del tao, todos tiene en sí un tema, la harmonía con la naturaleza, los pluralistas viendo el punto de tal harmonía como permisivo y tolerante, mientras la primitivista lo ve más intolerante, como un rechazo o prohibición de cualquier tao convencional. Metafísicamente, el Taoísmo es naturalista en cuanto a que cualquier tao de primer orden moral debe estar anclado en formas naturales. No se caracteriza el tao natural como físico o mental. Como las variedades de naturalismo que evitan tanto un compromiso con el realismo que con el anti-realismo, sencillamente se acepta un tao natural sin una teoría aparte de si es real o no.

El Taoísmo motiva una reacción en contra del pensamiento moralista y elitista del Confucianismo, un sistema rígido de jerarquía. Los deberes en el Confucianismo se delegaban a partir del rol de uno en la sociedad. El dejar la sociedad, el desdén por los roles rituales, por la “moralidad” tradicional o cualquier estructura social o tradicional proponía una especie de ethos taoísta como la antítesis del Confucianismo chino. Podemos datar el origen del Taoísmo de dos formas. Por un lado, se entiende el Taoísmo como un interés por el significado o la naturaleza del tao que informa o provoca las actitudes taoístas. También se puede ver al proto-Taoísmo a través de la reacción en contra de las obligaciones confucionistas y por otro lado por el interés en cultivar las posibilidades para alcanzar el estado epistémico elevado, que resulta en un acceso trascendental al tao que es impenetrable para los que no se han tomado el tiempo en tener esa cultivación.

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A la caída de la dinastía Han, el Confucianismo, ya visto estéril por muchos, perdió su atractivo, y los intelectuales encontraron en Lao Zi y Zhuang Zi nueva inspiración. La diferencia es que ahora sería visto también bajo esta visión cosmológica y sobrenatural. Se le ha llegado a conocer a este movimiento como Neo-taoísta. El Neo-Taoísmo facilitó a la vez que confluyeran la introducción y el esparcimiento del Budismo en China. Las practicas neo-taoístas se convirtieron en el perfecto vehículo para las ideas budistas que eran extrañas en la China de esa época. Es muy probable que el Taoísmo influyera en la forma china del Budismo, en especial, el Budismo Zen.

La caída del imperio Han cuatrocientos años después supuso la emergencia de un paradigma global que tomaba de los textos preservados que se denominarían Neo-Taoísmo. Los neo-taoístas más importantes fueron Wang Bi y Guo Xiang, ambos escribiendo comentarios sobre el Tao Te King y el Zhuang Zi respectivamente. Ambos, aún así, eran devotos al Confucianismo. Su filosofía le daba un espíritu estoico que interpretaron como el punto de este nuevo Taoísmo. Expresaban su combinación de la actividad social del pensamiento confucionista con la quietud taoísta con el lema que mejor retrata esta idea, “sabio por dentro, rey por fuera”. Encasillaron al Taoísmo como una especie de “vacío interno” o un “no compromiso” unido con una conformidad con el rol de uno en los tiempos sea cual sea el destino. En otras palabras, eran confucionistas por fuera y taoístas por dentro. Así es como los Neo-taoístas elaboraron el concepto de wu-wei.

Apoyaron este estoicismo social con sistemas metafísicos enfocados en el “ser y no ser”. Wang Bi interpretó a Lao Zi de acuerdo con un manual cosmológico de la divinación, el Libro de los cambios (I Ching o Yijing). El Libro de los Cambios con su yin-yang y su cosmología generacional entraron en la listas de textos taoístas y el Tao Te King se convirtió en la sabiduría convencional, en una cosmología desprendida. Wang Bi identificaba el Tao con el no-ser mientras que lo seguía interpretando como la fuente de toda creación, la sustancia básica que él asociaba con el tai ji del Yijing, esto es, como el “Gran Fin”. Wang Bi tomó el no-ser como el trasfondo y por ende el “darse hacia” del ser. Aunque la sustancia básica es la nada, su “función” es “ser”, por ende ser depende de “no ser”.

El segundo neo-taoísta de mayor relevancia fue Guo Xiang, quien comentó sobre el Zhuang Zi. Para él, no hay tal cosa como el no-ser, sólo hay ser. Por ende no hay ese “darse hacia” el ser. El ser siempre fue y se convierte de sí mismo. Dice que se genera y regenera gracias a la interrelación entre sus partes. Estas grandes diferencias entre estos dos neo-taoístas reflejan las diferencias en los textos originales, ya que mientras el Tao Te King enfatiza valores del no-ser (wu), el Zhuang Zi contiene un diverso pluralismo y sentido de libertad que tiene, valga la redundancia, un sentido de libertad de cualquier guía cósmica. Pragmáticamente, las dos interpretaciones no son tan diferentes. Ambas tienen a la nada en el centro, esto es, el sabio taoísta, y al ser en los límites, es decir, el rey confucionista. Guo Xiang le quitó importancia a las lineas que reforzaran una división entre el ser y no-ser y enfatizó en vez la situación y las relaciones en el reino del ser.

El Budismo llegó a la China en una época en la que los intelectuales estaban con ganas de ideas nuevas, pero aún así, llegó con serias adversidades. Se veía a través de un foco Indo-Europeo, con una metafísica y epistemología realidad-apariencia, el mundo subjetivo, conceptos de verdad, experiencia sensible, creencia representacional, una psicología creencia-deseo. La única práctica y filosofía que podía entender y domesticar al Budismo fue el Neo-Taoísmo. Con sus formas inaccesibles enfocadas en nociones metafísicas del ser y no-ser encontraron muchas similitudes. El laberinto del nirvana, otra extraña y también inaccesible noción tuvo mucho interés para los neo-taoístas. El Nirvana es el logro al que apunta el Buddha, es la expresión del ser Buddha, de su naturaleza. Esta versión de la cosmología del Budismo, como la de los neo-taoístas, buscaba ayudar en la búsqueda de un objetivo. Pero el Budismo venía con una paradoja que agradaría mucho al pensamiento taoísta, justamente la paradoja del deseo. El renacer es causado por el deseo y nirvana sólo podía ser alcanzado por el cese del deseo. Eso quiere decir que uno tenía que dejar de desear para alcanzar el nirvana. Este es el argumento para la noción mahayana del Boddhisattva, alguien que califica para el nirvana pero voluntariamente se queda atrás en el ciclo para ayudar a los demás a alcanzar el nirvana.

La corriente mahayana fue la más exitosa en la China por su implícito igualitarismo, pensando que cualquiera podría ser un Buddha, de la misma forma que cualquiera podría ser un sabio taoísta. La otra corriente que tuvo mucho interés en China fue la madhyamaka, que respondía las preguntas sobre la naturaleza del Nirvana o la naturaleza del Buddha al no responderla, y ésto corresponde con el quietismo neo-taoísta. La realización de este vacío era una especie de no-realización, un rendirse, o un inexpresable y místico conocimiento que contrasta con el conocimiento típico y ordinario. Ésto ayuda para mezclar la discusión del tao con la naturaleza Buddha, lo cual tuvo efectos como el estereotipo confucionistas la idea de que ambas eran lo mismo. Por otro lado, la introducción del modelo religioso más “occidental” de monoteísmo coincidió con el lanzamiento de religiones “taoístas” organizadas. Al ser y tener un modelo con muchos paralelos, la religión taoísta, expresada a través del quietismo estoico neo-taoísta, empezó a mezclarse con el Budismo.

En China, las dos doctrinas dominantes budistas sirvieron como reflejo de las estructuras cosmológicas de las dos clases de neo-taoísmo. Por un lado, esta la tian-tai y por el otro la Hua-yan, La primera está más enfocada en el ser-en-sí central mientras que la segunda se interesa más por las interrelaciones de todos los dharmas. La más taoísta de todas las sectas chinas es la famosa Chan (Zen japonés). Se entiende su caracter taoísta cuando se le mira a través de la paradoja del deseo. El análisis de Lao Zi sobre los deseos artificiales dice que son creados por las “distinciones aprendidas”. Es decir, para eliminar el deseo por el nirvana, es necesario “olvidar” la dicotomía nirvana-samsara. Esta es una realización que es por un lado la realidad interna de la trascendencia y también corresponde a la respuesta mística sobre el ser/no-ser del nirvana. Se puede ver ahí el énfasis Chan/Zen en la practica, el aquí y el ahora, el ser en todo momento “Zen” y la realización que ya “somos” Buddha. La naturaleza Buddha es nuestra auto-naturaleza, pudiendo ver así la máximo neo-taoísta “sabio por dentro, rey por fuera”. La simpleza taoístas estimulo el abandono Chan/Zen de la teoría budista y fue acompañado por otra característica tradicionalmente taoísta, el énfasis en la absorción total en practica de una cultivada virtud. El Zen chino fue dominado por la noción del “alumbramiento repentino” que consiste en la negación de que cualquier proceso lleva a cualquiera a la naturaleza Buddha.

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Cuando Schopenhauer dice que el mundo es “mi idea”, quiere decir que el mundo que conocemos, el mundo kantiano de fenómenos, es sólo representación. Es creado por uno. Schopenhauer dirá que el mundo de representación es un mundo definido acorde con el “principium individuationis”, la división de lo absoluto (la voluntad) en particulares o entidades y personas individuales. El mundo como representación es también el mundo que opera acorde con el principio de razón suficiente. Naturalmente, para este conocimiento, el individuo recibe su vida como un regalo, surge de la nada, y después sufre la perdida del regalo a través de la muerte, y vuelve a ser nada. No hay libertad en la naturaleza ni en el comportamiento humano. El mundo de la voluntad es similar a un todo, una fuente que abarca toda la realidad que fluye. La voluntad es un todo indivisible, también se entiende mejor como un proceso, no una colección de cosas. Nosotros vemos nuestros deseos como individuales, y nos vemos a nosotros mismos de la misma manera, pero no somos nada más que manifestaciones de una voluntad que sobresale, sin descanso, que da la vida, un proceso que da forma a la realidad que conocemos.

El arte tiene un lugar privilegiado en la filosofía de Schopenhauer. Dice que nos perdemos en la contemplación. Los objetos bellos o las experiencias bellas en la naturaleza pueden exaltarnos y sacarnos de nuestra eterna disatisfacción. El genio logra acceso a la Forma pura a través de una contemplacion desinteresada y una comunión con la naturaleza y la belleza. El genio trae la esencia y la entrega a la cultura, dando así una oportunidad para la contemplación y escape del deseo. Aun así, el arte no puede redimirnos. Sólo podemos perdernos en una apreciación estética por un periodo limitado de tiempo. Esto no significa que la apreciación estética no tiene un uso. Provee alivio de la presencia omnipresente del deseo, protegiendo de cierta forma a la cultura. La apreciación estética también nos ayuda a cultivar las sensibilidades éticas. Schopenhauer se mantendrá como un pesimista. Recomienda el ascetismo y la abstinencia sexual como las únicas formas disponibles para reducir el interminable deseo de la voluntad.

Las Formas tienen un sitio especial en el sistema de Schopenhauer, no son sujetas al principio de razón suficiente, y no son sujetas a la causalidad, el tiempo o el espacio. Son manifestaciones puras de la voluntad. Debemos acercarnos a las Formas de una forma desinteresada para poder experimentarlas. Al contemplar estéticamente, uno se funde con el objeto de contemplación. Se nos permite dejar la voluntad atrás al dejar el deseo y uno se une con el objeto. Es una apreciación desinteresada del objeto. Así es como nos convertimos realmente en nosotros de cierta forma, trascendiendo al ego, que es el sitio del deseo voluntarioso. Cuando el yo y el objeto se convierten en uno, ambos pierden la individualidad. El objeto ya no es un objeto, es una esencia universal, una Idea, una Forma. El momento de la trascendencia es también un momento de universalidad, el yo toca la base del ser en su identificación con la esencia o la Forma. Al hacerlo alcanza un punto de quietud, donde desear y tener voluntad cesan, y el sufrimiento es deferido. Para decir que un objeto es bello, es necesario dos criterios. Primero, que el objeto sea capaz de convertirnos en “sujetos de conocimiento puros sin voluntad”, libres de los pesos del deseo y el sufrimiento. Debemos poder ser capaces de decir que el objeto de contemplación se ha convertido puramente objetivo, una Idea pura, una Forma. Ambos criterios aspiran a un tipo de trascendencia, una trascendencia del yo por un lado y una trascendencia de la representación por el otro. El punto donde estas dos formas de trascendencia se encuentran es el punto donde el sujeto y el objeto se vuelven puros, es la experiencia estética.

Schopenhauer sentía que la música era la forma de arte más alta y bella. La música no es como un objeto porque es una expresión directa de la voluntad subyacente. La música es primordial y sin límites como la voluntad, no está restringida por conceptos o categorías. La música nos da libertad del principio de razón suficiente, su liberad yace en su capacidad de expresar emoción y vida, la esencia del la voluntad. “Si tomara los resultados de mi filosofía como el estandarte de la verdad, tendría que considera el Budismo com la mejor de todas las religiones” dirá Schopenhauer. Los mayores principios del Budismo no se conocieron en Europa hasta la tercera y cuarta década del siglo XIX, algunos años después de que se hubiera desarrollado la filosofía de Schopenhauer. Hay muchas diferencias entre el Budismo y la filosofa de Schopenhauer pero también convergen en muchos puntos. Estos son, la idea del yo como transitorio e no permanente, la idea de la realidad como una unidad, y la idea de la realidad como ilusión. La idea budista del yo es que no hay yo. El yo se dice estar vacío, es una ilusión. Toda la realidad, incluyendo lo que se llama el yo, es un proceso de un cambio incesante. Cada desarrollo involucra una destrucción. Cada presencia de la energía, que es llevada por el deseo, se sigue inmediatamente por la decadencia y el subsecuente resurgir del deseo, cuando son realmente efímeros, pasajeros.

Para los budistas, el yo se compone de unos procesos interrelacionados, llamados skandas. Son cinco: forma, sensación, percepción, voluntad, y consciencia. Para Schopenhauer y los budistas, el yo es una ilusión, impulsada por el placer. El mundo, aunque concebido como unidad es al final una ilusión para ambos Schopenhauer y el Budismo. La doctrina budistas de sunyata o “vacío”, que prevalece sobre todo en las escuelas mahayanas y vajrayana, es la clave para la idea de la realidad como una ilusión. El arte da una especie de acceso para esta realidad final máxima que es temporal. Nunca podremos escapar del incansable empuje de la voluntad y del deseo. Aun así, contemplar obras de arte puede darnos respiro. A través de la experiencia estética, podemos llegar a la realización que todo es uno, una unidad, creada por la lucha sin fin de la voluntad. La experiencia estética también puede ser una experiencia revitalizante. Cuando conectamos con la esencia de la realidad a través de la identificación con una obra de arte, podemos volver a nosotros con una apreciación renovada de la transitoriedad de la existencia. Esta apreciación puede, por su parte, llevar a una conciencia elevada de nuestro lugar en el cosmos. Podemos ser poco más que una parte de la lucha interminable que es conocida como voluntad o tanha, pero también somos capaces de momentos de trascendencia, y esta capacidad apunta a una posibilidad de iluminación o salvación.

Juan Camilo González Díaz

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